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 La aves en las manos del artesano

 

Las aves en las manos del artesano

M. en C. Noemí Chávez Castañeda; M. en C. Marco Antonio Gurrola Hidalgo
CICEANA/IBUNAM

El artesano descubre en la naturaleza la materia prima; la maneja, la procesa y la combina, imprimiéndole el sello de la cultura indígena, manifestando una gran capacidad de asimilación y transmitiendo a todo lo que confronta, un toque personal, haciendo gala de su admirable habilidad manual y la fantasía del pueblo mexicano.

Hace 7000 años, los artesanos de las primeras civilizaciones mesoamericanas comprendidas en la región que abarca desde el centro de México, hasta Guatemala, pasando por Belice y Honduras en Centro América, se han manifestado artísticamente, en murales de alto y bajo relieves, códices, petroglifos, esculturas, arte plumario e hilados y culturalmente, por medio de la alfarería, el tejido y la metalistería, entre otras actividades.

 

A través del tiempo, las aves han tenido varios significados religiosos y son ligados con diversas manifestaciones de vida, destrucción y muerte, simbolizando lo sagrado, el espíritu humano, la asociación con el dios creador y con la humanidad misma.

 

El plumaje  de las aves con su variación de colores (policromo) y tornasolado, constituyó la fuente inspiradora para la elaboración de mosaicos e hilados de plumas.

 

El quetzal (Pharomachrus moccino) y el quechol (Ajaia ajaja) fueron algunas de las aves que sirvieron para estos propósitos. Las plumas, por sí mismas, eran insignias; algunos colores y combinaciones de ellas indicaban cierto grado y autoridad a quien las portaba.

 

 Las plumas del xiuhtototl (Cotinga amabilis) eran utilizadas como dinero. El cenzontle (Mimus poliglottos) y el cuitlacoche (Toxostoma curvirostre) entre otras aves, fueron preciados por sus extraordinarios cantos.

 

Todo esto, se plasma de diversas maneras, relacionando de manera importante su presencia y grácil figura con la sociedad, pues compartir con un ave su canto y figura es estar en comunión con la propia naturaleza.  Asimismo, el conocimiento biológico de las aves por los antiguos mexicanos era tal, que les permitía mantener en cautiverio a gran número de ellas con fines religiosos y estéticos.

 

Actualmente, nos corresponde a todos los mexicanos cuidar y admirar a las aves, tal como hacían los antiguos pobladores de este país y mantener viva, por medio de la artesanía, esta tradición de íntima relación con la naturaleza.

 

¿Sabias que?

En el México antiguo, los artesanos no mataban a las aves para poder hacer su  arte plumario, sino que las criaban especialmente para colectar las plumas. De esta forma, aves como el quetzal o las cotorras han sobrevivido hasta nuestros días, gracias al respeto que nuestros antiguos mostraron hacia ellas como seres iguales  al  ser considerados hijos de la misma madre: la naturaleza.

 


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