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 Enfermedad de Chagas

Foto: UNIBIO

                     Enfermedad de Chagas
                                  IBUNAM/CICEANA

En relación a esta enfermedad transmitida por la comúnmente llamada chinche besucona se  han llegado a reportar de 15 a 20 millones de personas infectadas en el  Continente Americano.

 

 

Esta enfermedad también se conoce como Trypanosomiasis Americana; es una infección en humanos y otros mamíferos que actúan como reservorios, como el tlacuache causada por Trypanosoma (Schizotrypanum) cruzi Chagas, 1909. Se ha reportado en todos los países del continente americano, en algunos se presenta en forma endémica, constituyendo un problema de salud pública de primer orden. Se ha estimado que en este continente hay de 15 a 20 millones de personas infectadas; pruebas serológicas revelan que de 15 a 50 % de la población en áreas endémicas está infectada, 100 millones de personas están en riesgo y se presentan 50 000 casos mortales por año.

 

El humano adquiere la infección de los insectos triatóminos conocidos comúnmente como chinches besuconas y que, según la región geográfica, reciben distintos nombres; en México se les conoce también como “chinche palota” (Nuevo León), “chinche compostela” (Nayarit), “pick” (Yucatán), “chinchón” (estados del sur-este). Las diferentes especies de chinches se agrupan taxonómicamente en varios géneros y especies, por ej.: Triatoma spp., Panstrongylus spp., Rhodnius prolixus. Estos insectos, al estar ingiriendo sangre, descargan junto con las heces a los parásitos en el estadio infectante conocido como tripomastigote metacíclico, que mide aproximadamente 20 micras de longitud, penetran al torrente sanguíneo por frotamiento a través de la herida producida por la picadura, o bien por la mucosa conjuntival o bucal o alguna vía de continuidad (herida pequeña).

 

Otras fuentes de infección en humanos son: transfusión sanguínea, transmisión intrauterina, transmisión lactogénica, rara vez por alimentos contaminados por heces de triatóminos y en el laboratorio por errores o accidentes durante el manejo del parásito. Se distinguen dos fases de la enfermedad bien diferenciadas: aguda y crónica, y entre ellas pueden haber periodos indeterminados de infección subclínica o fase indeterminada; se distingue porque los pacientes cursan asintomáticos.

 

 Después de la inoculación del parásito son frecuentes el signo de Romaña (inflamación del párpado de un ojo) y el chagoma de inoculación (edema o roncha en la piel). El parásito invade al hospedador y destruye las células de tejido muscular cardiaco, fibra muscular lisa y células del sistema fagocitario mononuclear (macrófagos). El periodo inicial de infección está caracterizado por parasitemia intensa; los signos y síntomas son transitorios debido a la respuesta inmune del hospedador y por un cuadro febril. En la fase aguda, los síntomas pueden ser moderados o ausentes, se observan más en los niños que en los adultos; 2 o 3 semanas después se presenta linfadenitis y edema generalizado, dolor muscular, vómito y diarrea, bronquitis y miocarditis de intensidad variable: la fiebre es alta (intermitente, remitente o continua), puede haber hepato-esplenomegalia, mialgias y exantema eritematoso.

 

 Los exámenes de laboratorio muestran anemia, linfocitosis, monocitosis e incrementode las concentraciones de anticuerpos IgM. La fase aguda de la enfermedad de Chagas termina en pocas semanas con la recuperación del paciente, o bien comienza con el estado crónico de la infección e incluso la muerte. Esta etapa inicialmente puede ser asintomática y desarrollarse en años o décadas, entonces se denomina forma subclínica o fase indeterminada; se caracteriza por positividad serológica en individuos asintomáticos con electrocardiograma (ECG) y radiología normal para corazón, esófago y colon, aunque pueden presentarse periodos variables de remisión, exacerbación marcada por la fiebre y la aparición de tripomastigotes en la sangre. La forma clínica en la fase crónica se caracteriza por cardiopatía, formación de “megas”: megaesófago (esofagopatía) y megacolon (colopatía), se presentan alteraciones del sistema nervioso central y bronquio-ectasias (dilatación crónica de los bronquios). La glomerulonefritis por T. (S.) cruzi, es el resultado de depósitos de complejos inmunes en las membranas basales de los túbulos renales.

 

 En México se han presentado casos en todos los estados. El diagnóstico en la fase aguda se establece por: a) alta parasitemia, incrementos de anticuerpos, anti T. (S.) cruzi tipo IgM por inmunofluorescencia, detección del parásito en sangre en un frotis de gota gruesa, búsqueda de amastigotes en ganglios y músculo estriado, xenodiagnóstico, entre otros; b) el diagnóstico en la fase indeterminada se establece solamente por serología positiva de cuando menos dos técnicas: hemaglutinación indirecta, ELISA, Western blot, inmunofluorescencia y PCR; y c) la fase crónica se diagnostica en individuos entre 20 y 50 años de edad mediante las técnicas mencionadas, por estudios electrocardiográficos, radiológicos y ecografía para demostrar cardiopatía, colopatía y esofagopatía.

 

 La terapéutica de la enfermedad de Chagas es un problema complejo, ya que no existen fármacos específicos para su tratamiento en todas sus etapas. Actualmente hay dos medicamentos activos contra T. (S.) cruzi: Nifurtimox, del grupo de los nitrofuranos, y Benzinidazol, del grupo de los nitroimidazoles. Ambos medicamentos suelen ser eficaces sólo en la fase aguda. Es necesario que los pacientes sean vigilados por un médico.


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